24 de febrero de 2005
CAMBIO DE GOBIERNO
Julián Santos Torroella*
Durante el coloquio internacional
Gobierno de gabinete: una propuesta de gobernabilidad y pluralidad
política, celebrado los días 21 y 22 del presente,
organizado por la UNAM, El Universal y la H. Cámara de Diputados,
entre otras excelentes aportaciones, se concluyó que el presidencialismo
mexicano resulta obsoleto.
El sistema de partidos y los procesos
electorales dejan mucho que desear: precampañas sin normatividad,
cerrazón a las candidaturas independientes, voto de mexicanos
en el extranjero en tela de duda (hay muchos legisladores que a
cada solución le encuentran un problema), manejo discrecional
de recursos y excesivo costo de partidos y campañas, necesidad
de instaurar la segunda vuelta en elecciones, por citar algunos
ejemplos.
Entre la pluralidad de participantes
–Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Porfirio Muñoz
Ledo, Diego Valadés, Juan Francisco Ealy, Juan Ramón
de la Fuente- coincidieron en que hay que rediseñar el sistema
político mexicano e instaurar un gobierno de gabinete; modificar
el sistema de gobierno exige una reforma electoral, revisar el sistema
de partidos y las facultades y separación entre poderes,
afirmó en dicho coloquio el propio presidente Vicente Fox.
Lo anterior quiere decir que es
poco lo que México avanzó en materia de reformas en
lo que lleva el nuevo siglo; la transición ha quedado entrampada
por el añejo sistema, que creímos superado en julio
de 2000. También quiere decir que, así como estamos,
así nos vamos para lo que resta del sexenio: ya no habrá
cambios sustanciales y la sucesión presidencial se encuentra
en marcha. Aún y cuando Beatriz Paredes afirmó en
el coloquio que resulta inoperante usar fórmulas viejas para
problemas actuales, la realidad poco cambiaría en los próximos
meses; ya no hay tiempo.
Así las cosas los escenarios
tienen pocas variables y muchas acotaciones. Veamos el presente
y aproximémonos al futuro, casi inmediato.
ESCENARIOS
Las tendencias de las contiendas
internas para las candidaturas presidenciales hoy en día
favorecen: en el PAN, al Secretario de Gobernación, Santiago
Creel Miranda; en el PRD, al Jefe de Gobierno del Distrito Federal,
Andrés Manuel López Obrador y, en el PRI, al Presidente
del Comité Ejecutivo Nacional, Roberto Madrazo Pintado. Los
estudios de opinión y encuestas que se han realizado de junio
a la fecha los señalan como favoritos en atención
a que llevan la delantera, con considerable ventaja, respecto a
los demás contendientes.
PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN
DEMOCRÁTICA
En relación a los aspirantes
del PRD en los estudios de opinión aparece en primer lugar
Andrés Manuel López Obrador en un rango del 60-66%
y Cuauhtémoc Cárdenas ocupa el segundo lugar en el
rango 22-28%.
Andrés más que luchador
social, pareciera un glorioso gladiador desafiante e incansable
que gusta de las arenas, peleas, golpes y los vítores propios
de los coliseos. Si no tiene enemigo al frente, lo busca y con mucha
suerte, lo encuentra; siempre se hace notorio y le fascina el protagonismo.
Prueba de ello es que como parte medular de su estrategia mediatica,
desde que inició su gobierno, inauguró sus declaraciones
matutinas, con el sólido respaldo de las televisoras, que
dicho sea de paso, ha sido fundamental.
Andrés ha demostrado que
es un político inteligente y muy hábil, que saca raja
de la adversidad: en los casos de corrupción de Bejarano,
Ponce e Imaz, -sus secretarios particular, de finanzas y el delegado
de Tlalpan- los hizo aparecer como víctimas y en vez de explicar
las conductas ilícitas de sus empleados de confianza, los
protege a capa y espada. Fácilmente tiende cortinas de humo
y con profesionalismo desvía la atención de las masas
hacia sus objetivos, sin importar los costos: la deuda del gobierno
del D.F. se ha multiplicado como nunca y al ritmo que lleva puede
resultar inmanejable.
De acuerdo con criterios jurídicos
de reconocidos abogados, con fuero o sin fuero el jefe de gobierno
debería responder por desacato al poder judicial, y en ningún
escenario estaría en riesgo su candidatura. Sin embargo,
los asesores de Andrés lo han llevado al extremo.
Revisando las estadísticas
y expectativas, se aprecia difícil que en la elección
constitucional de 2006 López Obrador repitiera un triunfo
similar al de Vicente Fox en el 2000. En los resultados recientes
de Guerrero, Baja California Sur, Quintana Roo e Hidalgo, quedó
la evidencia de que son los gobernadores los que influyen en las
elecciones (en Guerrero aún y cuando ganó el candidato
del PRD, contaba con el beneplácito del gobernador del PRI,
y en Hidalgo el candidato del PRD fue convencido por el gobernador
del PRI, para dejarse caer a media pelea; por doquier se cuecen
habas) y en esa virtud, los votos seguros a favor del PRD sumarían
menos del 23% del padrón electoral nacional. Miembros del
equipo de campaña de Andrés han expresado recientemente
que con el puro voto duro del PRD, López Obrador no gana
la elección presidencial.
En el mismo contexto, la remota
posibilidad de que Andrés quedara fuera de la contienda de
2006, sería la única opción para que Cuauhtémoc
Cárdenas participara en la elección presidencial.
Esto se debe también a que en el PRD no hay más prospectos
entre dirigentes y gobernadores: el de Tlaxcala salió mal
con el excesivo protagonismo de su esposa; el de Zacatecas salió
muy raspado con corrupción y desvíos; el de Baja California
Sur será el presidente del PRD y Leonel Godoy llegó
al límite de sus fuerzas; no hay más. Los analistas
le brindan pocas posibilidades de triunfo a Cárdenas, aún
y cuando se considera en lo personal más maduro, experimentado
y sólido. Para la renovación de la dirigencia nacional
se asegura que Leonel Cota Montaño, exgobernador de Baja
California Sur, es el bueno.
Partido Acción Nacional
En el PAN las encuestas más
recientes colocan a Santiago Creel en rangos del 51-55%; Felipe
Calderón 13-19%; Francisco Barrio 10-14% y Alberto Cárdenas
10-13%.
A pesar de las críticas de
sus propios compañeros de partido, Santiago Creel es un político
fino con visión de estado, respetuoso y que sabe trabajar
bajo presión. En la entrevista del 21 del actual con Adela
Micha (TV4) se percibió a un hombre sencillo, inteligente,
que reconoce sus errores, y ducho en el arte de gobernar: tolerancia,
paciencia, insistencia, prudencia y diálogo. Hoy en día
es difícil encontrar a un político que no caiga en
la tentación de ejercer las prácticas autoritarias
propias de la cultura política mexicana, cuyo sistema, como
ya se dijo al principio, resulta obsoleto y con muchas insuficiencias.
Los otros competidores que buscan
la candidatura del PAN: Felipe Calderón Hinojosa y Francisco
Barrio Terrazas han entrado en el camino de los golpes, fuego amigo
y descalificaciones. Cabe señalar que ninguno muestra tendencias
de mayor crecimiento, que denote peligro electoral para el proyecto
de Santiago Creel. En el caso del cuarto y último, Alberto
Cárdenas Jiménez, que si bien es ecuánime y
conciliador, pareciera tardío en su decisión, como
él mismo lo admite (es una lástima por que tiene un
vasto sector en donde lo ven con buenos ojos). Afirmaríase
que los únicos riesgos para la candidatura de Creel serían:
a) de parte de Felipe Calderón que, argumentando derechos
de sangre, los Consejeros del PAN decidieran favorecerlo con la
candidatura y, b) una crisis de gobernabilidad, que rebasara la
capacidad operativa, lo cuál se vislumbra difícil.
Para la renovación de la dirigencia nacional del PAN, se
asegura que Manuel Espino Barrientos es el mejor.
Partido Revolucionario Institucional
En el PRI, las mediciones sobre
las preferencias del electorado favorecen a Roberto Madrazo, en
rango del 46-51%; le siguen Arturo Montiel con rango del 12-16%;
Enrique Jackson con rango del 10-14%; Enrique Martínez con
rango de 6-8%; Manuel Ángel Núñez con 4-6%;
Tomás Yarrington con 8-12%; Miguel Alemán con 7-11%
y Francisco Labastida con 4-6%.
De los aspirantes que compiten por
la candidatura presidencial, dos ya dejaron el poder (Alemán
y Yarrington) y ahora sufren la soledad. Otros dos son gobernadores
que también están en vías de dejar el poder
(Montiel y Núñez) con la desventaja de que en ambos
casos los gobernantes obstaculizaron la celebración de contiendas
internas convocadas con toda oportunidad y formalidad; tanto Montiel
como Núñez optaron por la imposición, antes
de arriesgarse a la derrota de sus delfines (en el Estado de México
hubiera ganado Carlos Hank y en Hidalgo tanto Ernesto Gil como Gerardo
Sosa hubiesen triunfado). Así las cosas, de este grupo la
candidatura la pelearían a Madrazo, Martínez y Jackson.
De Don Francisco, ante las evidencias de sus desatinos, mejor ni
hablamos.
Roberto Madrazo es un político
profesional de tiempo completo acostumbrado a los maratones con
obstáculos; es de sangre fría y la política
corre por sus venas. No le teme a nada ni a nadie. Baste recordar
que en el sexenio pasado, desafiando la orden del entonces presidente
Ernesto Zedillo, se negó a renunciar a la gubernatura de
Tabasco (como se sabe, Zedillo era implacable y de pocas pulgas).
Madrazo es un hombre convincente, eficiente e inteligente; está
hecho de palofierro (una madera resistente, impenetrable e indestructible).
Es por ello que sus propios adversarios afirman que Madrazo lleva
muchos caballos de ventaja en esta carrera.
Al igual que en los casos de López
Obrador y Creel, el electorado señala a Madrazo como el más
calificado para representar al PRI en la elección presidencial
de 2006. En los números hechos por los analistas, en una
contienda interna Madrazo vencería a cualquiera de sus adversarios
con un marcador mínimo de 60-40. Para suplir a Madrazo en
la dirigencia nacional del PRI, es Manlio Fabio Beltrones Rivera
el que tiene más atributos y la mayoría de las preferencias.
CONCLUSIONES
· Las diversas corrientes de opinión coinciden en
que el sistema de gobierno debe reformarse.
· El propio formato del obsoleto
sistema político es el que ha obstaculizado e impedido las
reformas necesarias para modernizar al país en materia electoral,
el sistema de partidos, separación de poderes...
· En una sucesión
presidencial en marcha, no se vislumbran espacios y tiempos para
realizar dichas reformas.
· En los escenarios de la
elección presidencial de 2006 los tres principales partidos
postularían a Santiago Creel, Roberto Madrazo y Andrés
Manuel López, que como ya vimos son los mejores entre sus
compañeros de partido.
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Julián Santos Torroella
Es investigador de la UNAM
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