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SOCIEDAD,
CULTURA Y POLÍTICA
Por- Ricardo Santoyo Reveles
La
mezcla no definida de los factores que conforman el entorno
de los individuos, afecta directamente a su comportamiento
y su mal se refleja en la conducta general, socialmente activa.
La
no existencia de una libertad plena, en donde la conjunción
de factores civiles se ve obstruida, nos da como resultado
el absolutismo social petrificado en razón del control
total, mismo que deja sin estructuras independientes la vida
cotidiana de los individuos constituidos en sociedad. Por
ello se deben de definir con absoluta claridad los conjuntos
que armónicamente dan como consecuencia la sana convivencia,
para poder señalar la cultura social tal y como se
erige por denominación.
Dentro de las corrientes generales, básicas enumeramos
las políticas, las religiosas, las de organizaciones
sociales, las civiles, las artísticas, las culturales,
las de información, las académicas, las propias
de géneros, de superación y estudio, las escultistas,
las de profesionistas, educadores y educandos, las desarrollistas
progresistas, las tradicionalistas en todas sus modalidades,
etc..
Encontrar a una sociedad en cuyo límite sea solo el
político, nos da la claridad de la presencia del rigor
estático, que muestra una sola fase y de cuyas consecuencias
en su aplicación dan la resultante de la desaparición
de todas las demás, creando y retrocediendo al estado
monolítico y estático en donde las modalidades
humanas se ven limitadas en todas sus formas, ya sea económicamente,
social, cultural, incluso políticamente frustradas.
Ejemplificando podemos observar del como se ve afectada la
sociedad, no atendiendo a liberar todos los factores, entendiendo
que quienes asumen la jerarquía política hacen
todo, por todo, y absorben lo cotidiano asumiéndolo
el todo como propio e imponiendo solo principios particularmente
de intereses de grupos de control, de hecho y de actos, formas,
estilos, concesiones, etc., que lograrían solventar
el vacío creado a una sociedad lealmente sana.
Ya que por sanidad tendremos que entender la decisión
de todos y cada una de las actividades que dentro de una sociedad
existen, entendemos que deben de prevalecer, sin la intervención
del estado, ni con sus actores, cuya modalidad es solo velar
por la tranquilidad y el interés general de todo pueblo
que se encuentre dentro de una entidad nacional.
De esta forma no es equitativo que un gobierno sea diferente
a la encomienda social, y que se constituya en algo de mayor
en jerarquía sobre quien se debe, quien lo nombro y
a quien debe de servir: dado que invertir los papeles políticos
por los valores equívocos traen consecuencias de gran
trascendencia y con repercusiones de descalificación
y de deterioro social.
El no respetar las normas y conductas, no solo agravan el
sano convivir entre gobernantes y gobernados, sino que crean
el ambiente propicio para separarse uno del otro: como regla
general, le llamamos a esta situación ingobernabilidad.
Es decir que cumplir con la sociedad en una encomienda, resulta
gratificante y reconfortante, cuando se cumple en términos
y condiciones; el clásico desconocimiento de cada uno
de los lugares que ocupamos como individuos en la sociedad,
nos dan el rango correcto tanto de aprobación como
de descalificación.
Para el típico y sectorizado patrón de incultura
política, es obtener del lugar que se ocupa, todas
las ventajas posibles, llegando a la obcecación y al
deterioro total de la sociedad; claro es que el uso de los
recursos públicos y humanos a la plena disposición
dan a quien no cuenta con la capacidad de gobierno, con confundirse,
incluso con crear una atmósfera inexistente hasta culminar
en el placer de tratar la estadía interminable en "gula
dominante".
Hoy día por situaciones de vacío, nuestra sociedad
se confunde y alude a unos y a otros, los religiosos quieren
tener parte fundamental en la política, los políticos
parte medular en el espíritu de la gente, los cultos
se revelan, las soeces y malvados se dan el lujo de hacer
y deshacer, dada la oportunidad, la cultura como tal decae,
las acciones de asistencia social pierden su natural presencia
ya que son sustituidos, los creativos e impulsores merman
sus fuerzas una vez invadidos de todo goce y estimulo en su
quehacer diario, el ciudadano común se constituye en
le renuente y desobediente, una vez que también ve
la precaria calidad de entendimiento entre el descalabro total.
Los clubes y sus servicios dejan de tener su valor, por situaciones
de que otros toman como suyos sus trabajos, de tal forma que
abandonan todo; y así ejemplo tras ejemplo se llega
a la desconfianza y al desgobierno; sencillamente porque no
es gobierno aquél que dice serlo, sino quien en verdad
lo representa y respeta en el derecho de los demás,
cual clara manifestación entendida dentro de una democracia.
La democracia no se compone solo de un gobierno en el poder,
solo es una parte; porque al carecer de unos y otros en armonía
e igualdad se entiende la existencia de un todo funcional;
pero las oligarquías se crean una vez que se instalan
grupos dentro de una sociedad para combatirla, al pensar y
citar que se le apoya, por ello la simulación de mencionar
gobierno solo se entiende internamente como hegemónico
y por mandato, cuando por gobierno no lo es, por radical y
prepotente.
Ya una vez dispersa la sociedad se ve alterada, enferma,
desposeída, desbordada de su función natural,
por lo tanto: los gobernantes confrontan una y otra vez por
el poder que en verdad ya no tienen.
JEREZ,
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August 21, 2003
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