| Intervención
de la Diputada Electa
Elba Esther Gordillo
en la presentación de la
Agenda Legislativa del PRI para la LIX Legislatura
Ciudad de Puebla, agosto 19 de 2003.
Sr. Lic. Melquíades Morales Flores
Gobernador del Estado de Puebla.
Sr. Lic. Roberto
Madrazo Pintado
Presidente del CEN del PRI.
Sres. Gobernadores
que nos honran con su presencia
Sr. Senador Enrique
Jackson Ramírez
Señores
integrantes del Consejo Político Nacional del PRI
Señoras
y señores diputados electos e integrantes de la LIX
legislatura de la Cámara de Diputados
Señoras
y señores:
Desde
antes de las campañas políticas y durante toda
la contienda electoral con las que el PRI buscó el
voto ciudadano, planteamos muy claro la situación extremadamente
compleja en la que se encuentra nuestro país.
Por una parte,
señalamos que la ciudadanía NO está recibiendo
por ningún lado los beneficios que supuestamente llegarían
con la alternancia; que la economía permanece estancada
y no sólo no se crean los nuevos empleos que la sociedad
demanda sino que miles de fuentes de trabajo se pierden mes
con mes; que el gobierno federal NO está cumpliendo
su función en el terreno del bienestar social; que
los recursos fiscales no alcanzan ni crecen, y las nuevas
inversiones no llegan; que la cohesión social está
amenazada por la inseguridad, por la impunidad y la debilidad
crónica del Estado de Derecho; que el cambio político
quedó trabado en una alternancia que no produce ni
alternativas económicas ni eficacia democrática.
Por otra parte,
advertimos que, en el escenario de la competencia electoral,
el despliegue político de los partidos estaba dominado
por excusas que pretendían justificar el inadecuado
desempeño gubernamental culpando a gestiones anteriores,
o bien por la intención de capitalizar el casi generalizado
descontento social para traducirlo en nueva militancia; que
la lucha partidista estaba más concentrada en ganar
espacios de poder que en encontrar y comprometerse con fórmulas
nuevas para resolver los problemas del país.
Hoy, pasadas las
elecciones, los problemas no solo siguen ahí, sino
que se han incrementado. Frente a esta realidad, ni los partidos
políticos ni el gobierno federal, podrán refugiarse
más en la crítica al pasado como tampoco tendrán
ya excusas, ni siquiera tiempo, para seguir acusándose
entre sí, mientras las y los ciudadanos siguen exigiendo
respuestas a sus demandas, reclamando soluciones a sus problemas
cotidianos y esperando buenos resultados de una democracia
que tanto les cuesta.
Los partidos todos,
estamos obligados a hacer eficaz la democracia mexicana, a
dar respuestas y resultados desde el poder Legislativo.
En estas circunstancias,
la decisión de quienes integramos el grupo parlamentario
del PRI en la Cámara de Diputados de la 59 legislatura,
es realizar el trabajo serio y profundo que los mexicanos
reclaman para, desde uno de los poderes del Estado Mexicano,
construir el andamiaje institucional que el tiempo y circunstancias
de hoy demandan.
Durante las intensas
jornadas que hemos realizado para configurar nuestra agenda
legislativa, quienes integraremos la bancada priísta
en la próxima legislatura, hemos trabajado con base
en tres objetivos políticos bien definidos:
Uno, concebimos
que la mejor manera de abordar el reto legislativo, que sabemos
requerirá de acuerdos con otras fuerzas políticas,
es presentar, como bancada, un frente unitario y cohesionado,
fundado NO en la unanimidad acrítica ni autoritaria,
sino en el diálogo, la democracia interna, el trato
entre pares y los valores que nos unifican: la lucha por un
México mejor, más justo, más democrático,
con oportunidades y bienestar para todas y todos los mexicanos.
Dos, actuamos
refrendando los principios ideológicos que dieron fundamento
y razón al PRI, reconociendo que siguen y seguirán
teniendo validez y vigencia plena, en la medida en que encontremos
cómo realizarlos en condiciones demográficas,
económicas, geopolíticas, tecnológicas
y financieras radicalmente distintas a las del pasado; y
Tres, asumimos
que, si el principal valor de la política es reconocer
los problemas por duros que estos sean y elegir la mejor de
las soluciones para resolverlos, debe ser la política,
la buena política, la que guíe nuestros actos
y nuestras propuestas.
Quienes tendremos
la honrosa oportunidad de integrar la 59 Legislatura de la
Cámara de Diputados, sabemos que nuestro trabajo impactará
de una manera definitoria las preferencias electorales del
2006, y decididos a que dicho impacto contribuya a recuperar
lo que perdimos hace tres años.
Sin embargo, incluso
por encima de ello, estamos conscientes de que nuestra más
alta responsabilidad está con México, con las
y los mexicanos de hoy y de mañana, quienes esperan
de nosotros recuperar perspectivas fundadas para el país,
imprimirle contenido y rumbo a los cambios que son necesarios,
construir la institucionalidad y el proyecto de nación
para el México del siglo XXI.
Sabemos que si
persisten las tendencias de parálisis, confusión
e ineficacia gubernamental que hemos visto en los últimos
tres años, se acumularán graves retrocesos sociales
y económicos que podrían dejar a México
como una nación inviable en el escenario de la más
amplia competencia internacional que ya define el nuevo siglo.
El proyecto nacional
al que aspiramos como partido, con crecimiento económico,
con vida democrática y libertades plenas; de cohesión
social y convivencia armónica, necesita de importantes
transformaciones que estamos dispuestos a impulsar.
El país
requiere de un aumento constante de recursos fiscales disponibles,
equivalentes al 2.2 por ciento del PIB anualmente, que nos
permita enfrentar con éxito los retos que entraña
el futuro del país.
No es suficiente una reforma recaudatoria que sólo
nos estaría trayendo aproximadamente el 0.5 por ciento,
y el costo de acumular ese déficit de recursos sería
aplastante en los próximos años, incluso antes
del 2006.
El financiamiento público, al basarse actualmente en
un 65 por ciento en el cobro de derechos y aprovechamientos
derivados de la actividad de las empresas paraestatales, propicia
una alta dependencia de los ciclos económicos internacionales.
Ello, debido a que el SAT, con sus 37 mil empleados, ha sido
incapaz de recaudar más de 300 millones de pesos anualmente.
El sector energético
de nuestro país, soporte del desarrollo nacional, atraviesa
por su más grave crisis en la historia. Existe una
inversión pospuesta por muchos años que requiere
de 71 mil millones de dólares para la modernización
y expansión del sector eléctrico y poco más
de 115 mil millones de dólares para el sector de hidrocarburos.
¿Alcanzamos a dimensionar la magnitud de este problema?
México ya no soporta los enormes costos que este diferimiento
ha implicado.
Al gobernar legislando, nos comprometemos a fortalecer las
empresas estratégicas del país, dotándolas
de una mayor autonomía de gestión; buscando
los mecanismos que permitan su financiamiento y modernización,
para que sigan siendo patrimonio de la nación, y aporten
los recursos que el país necesita para educación,
salud, seguridad social e inversión en infraestructura.
Gobernar legislando significa transformar el marco financiero
y laboral del país, para permitir la inclusión
de poco más de 17 millones de mexicanos subempleados
o en la economía informal que opera el 35% del PIB.
Esa economía es el México paralelo, es el otro
México que duele y que no hemos sabido escuchar.
El tema del bienestar
social hoy resulta inaplazable. Tan sólo cubrir el
pago de las pensiones en 10 años implicaría
una erogación superior a 300 mil millones de pesos,
en un entorno de problemas financieros enfrentados por el
IMSS y el ISSSTE.
Hoy, el Seguro
Social asigna a pensiones el 37.4 por ciento de sus ingresos
y el ISSSTE el 80 por ciento, lo que pone en evidencia su
debilidad financiera en el muy corto plazo.
Por ello, necesitamos
completar la transformación del sistema de pensiones
en México para dar viabilidad financiera a las instituciones
encargadas de la salud y la seguridad social para la gran
mayoría de los mexicanos que tienen un empleo.
Al detonar estas
transformaciones, estaremos incentivando una política
de pleno empleo para México y revirtiendo la tendencia
de empleos sin garantías sociales, pues si bien es
cierto que las cifras oficiales señalan que el desempleo
abierto en México es del 3.7%, la realidad al interior
de cada hogar es muy distinta.
La inequidad social
que representa la concentración de la riqueza, tiene
su reflejo en un hecho contundente: el ingreso de los hogares
mexicanos más prósperos, es 24 veces mayor al
de los hogares más pobres.
México necesita
garantizar una mayor y mejor inversión en educación,
salud y política social para generar una verdadera
estrategia de combate frontal a la pobreza, de desarrollo
de capital humano y bienestar social.
Con una mayor esperanza de vida al nacer y con el descenso
de las tasas de fecundidad, nuestro país tiene que
prepararse para afrontar una recomposición de sus grupos
poblacionales, mediante políticas de Estado que induzcan
las condiciones salariales, educativas, de salud pública
y vivienda, que garanticen las condiciones mínimas
de equidad social para todos los mexicanos. Equidad que empieza
por la salud, sigue por las oportunidades educativas, trasciende
en la vida económica y productiva y culmina plenamente
en la defensa y enriquecimiento de nuestra cultura. Porque
sin cultura no hay nación.
El desarrollo humano
integral, que es la esencia de nuestro quehacer político
tiene que concebir a los hombres y mujeres como origen y destino,
como centro y motivo de todo nuestro actuar.
Aunque el sistema educativo tendrá que seguir impartiendo
educación básica a más de 9 millones
de mexicanos, hasta el año 2020, a partir del año
2005 más de 6 millones de jóvenes demandarán
educación secundaria y a más de 8 millones se
les tendrá que impartir educación media superior.
En las condiciones actuales, difícilmente podremos
atender la demanda de quienes tendrán en sus manos
el desarrollo futuro de nuestro país.
En materia de vivienda,
México arrastra un déficit y, además,
para el año 2010, necesitará cubrir la demanda
que representarán cerca de 19 millones de mexicanos
en edad de formar un hogar.
Los desequilibrios
de nuestra economía han producido una enorme disparidad
regional, agravada ahora por el estancamiento económico
de nuestro mayor socio comercial.
Mientras en el
norte y en algunas áreas del centro del país,
existe una agricultura, una industria y un sector de servicios
con una dinámica muy parecida a las economías
industrializadas, la realidad de muchas otras regiones del
país presenta un grave cuadro de atraso en todos los
sectores, predominando la pobreza, la marginación y
la migración.
Los jóvenes
son el grupo poblacional más numeroso del país,
y desafortunadamente, uno de los que más llega a padecer
la disparidad regional. De los 25 millones de mexicanos que
viven en zonas rurales, 14 de ellos padecen pobreza extrema
y de éstos, más de 5 millones son jóvenes,
principalmente indígenas.
Tenemos que buscar
recursos y reglas de operación adecuadas que permitan
capitalizar el campo mexicano, aportando al ámbito
productivo rural los más de 15 mil millones de dólares
que requerirá para enfrentar la competencia comercial
en los próximos años.
Desde el cuerpo
legislativo, y aprovechando la muy seria tarea que han desplegado
los gobernadores del PRI en la CONAGO, aspiraremos a dar una
nueva dimensión federalista a los programas regionales
previstos en la Ley de Planeación, para que sean los
Estados y Municipios quienes los diseñen y ejecuten
bajo un esquema de coparticipación financiera con el
Gobierno Federal.
Igualmente, y
reconociendo que los impactos financieros de la democracia
mexicana no corresponden ni con sus logros ni con el cumplimiento
de las expectativas, afrontaremos la tarea de revisar las
instituciones que rigen la vida democrática y el régimen
de partidos a efecto de actualizarlos en forma y fondo, de
cara a la sociedad que exige una democracia mejor y menos
costosa.
Tenemos que revisar
también la estructura y organización del trabajo
legislativo ya que se reclama una mayor eficiencia y pertinencia
en su trabajo.
Aspiramos a que,
como en todo lo que implica la responsabilidad pública,
la Cámara de Diputados esté obligada a la rendición
de cuentas. Pero que ella no se limite al recuento de las
leyes aprobadas o no, sino a los impactos que dichas leyes
generan en la vida cotidiana de todos los mexicanos.
Compañeras
y compañeros:
Hemos dejado atrás
un siglo en el que el país, en medida sobresaliente
y por la acción de nuestro partido, alcanzó
su integración como nación y aseguró
su viabilidad histórica en un mundo caracterizado por
avances trascendentales. Los mexicanos nos dimos una institucionalidad
que hizo posible la estabilidad política y la paz sociales.
Ahora, en los inicios de este nuevo siglo, México vive
un momento fundacional justo en medio de un entorno nacional
e internacional caracterizado por graves riesgos y amenazas,
pero también por oportunidades extraordinarias.
Asumiendo estas consideraciones, la Agenda Legislativa del
Partido Revolucionario Institucional, es una agenda con visión
de futuro que concibe a la LIX Legislatura como una oportunidad
histórica para el priísmo y para México;
una Agenda que entendemos como el medio para alcanzar los
grandes objetivos nacionales; una Agenda que guiará
nuestro desempeño político y por cuyo cumplimiento
seremos evaluados.
Siendo claros los retos; evidente la responsabilidad que ante
ellos como generación tenemos; y manifiesta la urgencia
de dar respuestas palpables a la ciudadanía, es imperativo
anteponer el compromiso con el país por sobre cualquier
interés de grupo.
Nuestra propuesta
de agenda legislativa busca proyectar y realizar los principios,
los ideales y la plataforma política del Partido Revolucionario
Institucional.
Esta propuesta se funda en la responsabilidad con la Nación
y la capacidad reformadora que nuestro partido ha acreditado
a lo largo de su historia.
México vive
una hora de definiciones sobre lo que la nación será
y podrá alcanzar durante el curso del Siglo XXI.
Nuestro partido
puede volver a ser la fuerza política que defina el
rumbo y cree las instituciones para lograr el desarrollo del
país y el bienestar de las y los mexicanos.
Con esta propuesta,
podemos reencausar al país desde el Congreso; podemos
romper las inercias de polarización política,
de ineficacia y frustración que han prevalecido en
lo últimos tres años; podemos volver a darle
a las y los mexicanos expectativas fundadas de que su futuro
será mejor, más justo y más promisorio.
Concretar esta
propuesta, exige de nosotros poner en juego nuestra experiencia
y vocación reformadora, impulsar la construcción
de acuerdos y convergencias al interior del propio partido,
y entre éste y el resto de las fuerzas políticas
del país.
No dejemos perder
la oportunidad que tenemos en los próximos tres años
para construir el México que queremos, para recuperar
la confianza de la ciudadanía y volver a ser gobierno.
La trascendencia
de las tareas, nos obliga a todos.
Obliga al partido,
a asumirse como un espacio donde la discusión de las
ideas sea punto de encuentro y nos permita tener plena claridad
en el rumbo que queremos darle al país.
Obliga al gobierno, a reconocerse en el dilema siempre complejo
del ahora o nunca y frente a él actuar.
A la bancada priísta
en la Cámara de Diputados, a demostrar capacidad para
superar sus contradicciones, convencida de que su tarea es
insustituible e intransferible.
A los partidos
políticos, a recuperar la confianza de la sociedad
y hacer que prevalezcan las coincidencias por sobre las divergencias.
A la sociedad,
a que acepte los costos que implicará darle contenido
al cambio.
Es tiempo de construir
la gran reconciliación nacional que detenga la intolerancia;
que cierre el paso a futurismos sin sentido; que ubique claramente
que el mañana transita por el hoy. México no
acepta liderazgos iluminados, no quiere sucesiones adelantadas,
ni apatías encubiertas. Lo que está en riesgo
es la patria.
Demostremos que
estamos a la altura de nuestro tiempo y circunstancia; que
somos capaces de decidir nuestro futuro; que estamos dispuestos
a trabajar en unidad; que somos merecedores del México
que queremos...
Muchas gracias.
JEREZ,
ZACATECAS, MÉXICO - CIUDAD VIRTUAL - SITIO PRIVADO
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August 21, 2003
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