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Senador Óscar Cantón Zetina
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Agosto 4 de 2003 ocanton.spri@senado.gob.mx
Colaboración Periodística
La Reforma Fiscal
Grave Pendiente de Fox
El
actual gobierno federal ha desperdiciado miserablemente el
tiempo del país. No ha logrado crecimiento económico
(¿dónde está su famoso siete por ciento?).
Tampoco ha mejorado la calidad de vida de millones de mexicanos,
mientras que los pobres, según las propias estadísticas
oficiales, aumentan sin cesar.
Fox
justifica sus fallas culpando a quienes le antecedieron en
el cargo, a la situación mundial y al Congreso de la
Unión. La verdad es que mucho de lo que pudo hacerse
no requería reformas constitucionales, ni de la aprobación
de leyes generales. Empero, el presidente ni siquiera intentó
generar los consensos mínimos para gobernar.
El
gobierno foxista se emperró en suprimir la tasa cero
a medicinas y alimentos básicos y eso generó,
además de la pérdida de recursos por mantener
en los medios informativos una campaña a favor de la
medida, el desvanecimiento de posibilidades claras para encontrar
fórmulas que, por la vía fiscal, le dieran más
entradas al erario.
Para
todos es conocido que el ex contralor Francisco Barrio dijo
que Fox no iba a cambiar “lingotes de oro por cacahuates”
y prefirió apostarle al escándalo más
que a la gobernabilidad con el caso Pemexgate. Allí
definió el gobierno foxista su suerte fiscal, al decir
del próximo coordinador panista en la Cámara
de Diputados.
Y
todo se hizo para que finalmente no hubiera ni barras áureas
ni peces gordos. Por eso el país se quedó atrapado
sin una reforma fiscal, habida cuenta que el Ejecutivo es
quien debe presentar las iniciativas correspondientes.
Si
se quiere saber lo perdido en tres años, véase
lo que decían los asesores de Fox en materia económica
después de los comicios del 2000, cuando consideraban
que la reforma fiscal abarcaba tanto al ámbito tributario
como al gasto público, pues el objetivo de la reforma
era equilibrar dicho gasto en el 2004:
La
reforma fiscal buscaría a) Incrementar la recaudación,
en ningún caso, las tasas impositivas, para así
elevar la captación del 11 al 16 por ciento del PIB;
b) Tener impuestos equitativos y progresivos; c) Apoyar la
inversión y el ahorro; d) Simplificar los procesos
fiscales, y e) Continuidad de las normas fiscales.
Ahora
vemos que todo ello se quedó en discursos y en declaraciones
que no llevaron a nada, pues no se incrementó la recaudación,
ya que con altibajos casi se conserva el promedio que había
en el sexenio anterior.
Es
claro que el discurso y la realidad van por caminos diferentes
pues el gobierno foxista apoya las inversiones especulativas
no las inversiones productivas (recuérdese la venta
de Aseguradora Hidalgo y la de Banamex, en la que no se pagó
ningún impuesto), mientras que la simplificación
tributaria sigue siendo apenas un buen deseo.
Igualmente,
la Secretaría de Hacienda admitió en julio pasado
que seguramente se incumplirá la meta gubernamental
de crecer el tres por ciento en este año; los augurios
de los especialistas en la materia son pesimistas, pues consideran
que el crecimiento económico podría ser nulo
o de unas cuantas décimas.
Pese
a ello, no se ve que al gobierno esté interesado en
tender puentes y buscar soluciones al problema. Un ejemplo
se da con relación a la mesa de trabajo convocada por
el Senado de la República para elaborar una nueva propuesta
de Reforma Fiscal.
El
titular de Hacienda notificó que, sólo en caso
necesario, su dependencia se involucraría para lograr
los consensos pertinentes; por lo pronto se limitaría
a suministrar datos, pues el Ejecutivo, dijo, no estaba preparando
ninguna iniciativa en ese momento; lo que hacía era
simplemente responder a una solicitud específica del
Congreso.
De
cualquier forma, el próximo 19 de agosto se instalará
formalmente la citada mesa de trabajo multisectorial. El objetivo
inicial es presentar oportunamente una propuesta de Reforma
Fiscal para subsanar la grave omisión foxista.
En
el grupo de trabajo participarán seis senadores y el
titular del Banco de México, así como diputados
electos y representantes del sector obrero y patronal, junto
con integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores
y académicos de primer nivel.
Se
trata de revisar de nuevo las leyes del Impuesto Sobre la
Renta, IVA e Impuesto Especial sobre Producción y Servicios;
además, se abordarán temas relacionados con
el Código Fiscal y el Federalismo, sobre todo el Federalismo
fiscal.
Así,
se espera concluir un proyecto definitivo de reforma fiscal
antes de que concluya el año, para fortalecer las finanzas
públicas del país y generar condiciones para
el crecimiento económico. Lo que ya está definido
por los legisladores del PRI, es que se mantendrá la
tasa cero en alimentos y medicinas.
Los
legisladores priístas se han fijado como objetivo fundamental
que esta reforma fiscal garantice el desarrollo económico
del país, a fin de generar empleos bien remunerados,
trabajo productivo que sea el medio que contribuya a elevar
de manera sostenida los niveles de vida de los mexicanos.
Esto
lo hará el legislativo, pues Fox sólo se preocupa
por mantener arriba sus índices de popularidad. Y luego
se extraña de que los electores lo reprueben en las
urnas.
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