La muerte del inmigrante Anastasio Hernández y del menor Sergio Adrián
El homicidio de Anastasio Hernández en la frontera entre Tijuana y San Isydro a manos de los agentes de inmigración es ya una primera consecuencia del estímulo de un proceso de xenofobia, cuya tendencia favorecerá cada vez más el que se cometan ilícitos que deben ser tratados como delitos civiles y penales; sin embargo, sus consecuencias irán cada vez más lejos.
“Él sólo buscaba estar con su familia", comentó Verónica Hernández, prima de Anastasio; es decir, una primera consecuencia de esta persecución xenofóbica es la separación de padres e hijos. Una segunda consecuencia es el promover en la sociedad civil la impunidad en la persecución de los indocumentados. y una tercera es el abuso y estafas de patrones que aprovechándose de la indefensión de los inmigrantes, los hagan trabajar por semanas y en lugar de pagarles los deporten. Si revisamos cuidadosamente el caso de Anastasio Hernández también podemos deducir que las deportaciones ahora se hacen cada vez que se comete una simple falta administrativa, como sucede con los problemas de tránsito. Este clima va ir en aumento, porque, desde las altas esferas se ha fabricado intencionalmente a un culpable, sin derechos, e incluso, sin derecho a la vida como es el caso que aquí se comenta.
He estado revisando las condenas que se hacen desde México, y aunque eso lo comparto, soy de la opinión de que hay acciones que están en nuestras manos y no hay razón para seguir de brazos cruzados: Los excesos que caen en la tipificación de delitos deben de ser tratados como delitos y en esto no hace falta más que apelar al Código Pena respectivo. La estafa de los patrones para no pagar salarios a los trabajadores indocumentados que han sido empleados por ellos deben de combatirse von la Ley Laboral. Estos dos ejemplos indican que los consulados de México en Estados Unidos deben de intensificar la defensa jurídica y apoyarse en las ONG´s humanitarias, como es el caso de American Friends Service Committee (AFSC), el Consorcio de Defensa de los Inmigrantes en San Diego (SDIRC) y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), etc.
Pero, hay que ir más lejos: el año pasado en una reunión con legisladores mexicanos tuve el honor de conocer a una estratega de matt.org, de la Ciudad de San Francisco quien me decía que estaba diseñando mensajes televisivos en Inglés mostrando indicadores de los aportes económicos de los migrantes mexicanos en Estados Unidos con el objetivo de combatir la idea de que hacen uso de los sistemas de salud y educación sin pagar impuestos, cosa que obviamente es falsa. Bueno, pues esa campaña debe de intensificarse. A ello también hay que agregar la difusión de una campaña publicitaria enfocada a señalar que los ilícitos que se cometan contra los inmigrantes van a ser llevados a los tribunales, a demás de difundir, por región, los números telefónicos de todos los consulados que México tiene en ese país.
Un último detalle: hay estados como el de Illinois donde se prohíbe, como parte de la ética y del profesionalismo, que en una encuesta se pregunte a los inmigrantes si son documentados e indocumentados. Esta pregunta se considera una violación a las normas humanas más elementales hacia un grupo social vulnerable y da muestras de que es posible abrirse camino en la negociación con los migrantes buscando impulsar negociaciones entre los gobiernos de las entidades, tanto de México como de Estados Unidos. En cambio hay casos distintos como Oklahoma que estafan a los migrantes con el cobro de un impuesto de cinco dólares por envío de remesas. Soy de la opinión que esa expoliación no puede estar en la ley, y si lo está, hay que trabajar por mostrar que se trata de un robo.
Asimismo, mi apreciación es que el asesinato del menor Sergio Adrián a manos de agentes fronterizos estadounidenses en la zona fronteriza El Paso Ciudad Juárez es parte de la ola xenófoba que va despertando en la sociedad y los grupos armados la difusión de los sentimientos inmigrantes. como eso va seguir sucediendo, en este y otros casos lo menos que espero es que el gobierno mexicano, además de declaraciones requiere llevar cada caso a los tribunales penales o de lo contrario solo hay sentimentalismo e hipocresía. La experiencia es que este tipo de juicios, si se llevan con pulcritud se ganan. A un grupo de mexicanos un agente de la Patrulla Fronteriza de El Paso nos contó de un caso que se llevó a la Corte porque un agente de inmigración aprendió consecutivamente a un menor que para intimidarlo lo llevó al desierto, lo ató de pies a cabeza, lo desnudó y lo amagó de fusilarlo, disparándole al suelo. Cuando este niño quedo abandonado a su suerte y pudo escapar, lo denunció y fue llevado a la Corte y sentenciado.
DR. MIGUEL MOCTEZUMA L.
SNI, NIVEL 2
PROFESOR-INVESTIGADOR
PROGRAMA DE DOCTORADO EN ESTUDIOS DEL DESARROLLO
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE ZACATECAS
CIUDAD DE ZACATECAS, ZAC. (MÉXICO)
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