La Cueva del Lobo Por: Marco Casillas. Zacatecas… ¿Se escribe con “Z” …? Proceso “ le echa sal” a la abierta herida local… Complicidades, corrupción y narco en Zacatecas. Mientras, el gobierno habla de Cambio Climático y Ferias. Y sigue disfrutando frivolidades fandangueras a costa del pueblo… “Las únicas personas que no se equivocan son las que nunca hacen Nada”. ¿Y DONDE ESTÁ PROCESO…? A la manera del antiguo régimen, en Zacatecas de manera sospechosa, misteriosa, pero bastante  obvia y chafa, agentes de la oficialidad –presupongo, claro- compraron la revista Proceso fundada  por el excelso don Julio Scherer García. Y no es que “Guaruras, Choferes y otros empleados” sean  muy aficionados al análisis político, sino que en tal publicación (edición 1764) del domingo 23 de  agosto,  se ponen al descubierto hechos que el pueblo zacatecano francamente sospechaba, pero que  ahora confirma el prestigiado semanario.  Un reportaje denominado “Zacatecas, bajo control ZETA”, firmado por los reporteros Jorge Carrasco y  Verónica Espinosa, proporciona algunos elementos relacionados con la fuga de cincuenta y tantos reos  del penal de Cieneguillas. Cito: “El penal de Cieneguillas está en manos de Los Zetas a más de un año de  la fuga de 53 de sus integrantes. La evasión fue orquestada por un sicario al que la Secretaría de  Seguridad Pública (SSP) Federal había dado por muerto un mes antes. Fuentes penitenciarias revelan a  Proceso que el rescate lo planeó Israel Nava Cortez, El Ostión, un mando zeta cuya muerte fue simulada.  A las afueras de esta capital –Zacatecas- y a un paso de la delegación de la PGR y de la base de la  Policía Federal (PF), el penal de Cieneguillas es un desastre en cuanto a infraestructura de vigilancia y  operatividad. Los custodios trabajan en dos turnos en lugar de los tres que solicitaron al gobierno estatal  mucho antes de la fuga. No hay suficiente personal por turno ni se dieron las armas extras requeridas.  Después de la fuga la gobernadora Amalia García ofreció resolver todo eso. Los custodios también se  quedaron esperando el aumento salarial prometido y algunos de los que reclamaron fueron despedidos.El  escape de 53 reclusos del penal de Cieneguillas, el 16 de mayo de 2009 (Proceso 1699), hizo evidente el  control que la delincuencia organizada tiene en las cárceles del país con la complicidad gubernamental.  Poco ha cambiado. Si acaso los nombres de los nuevos líderes zetas que tienen en el puño a 35  custodios que cubren dos turnos en jornadas de 24 por 24 horas con 15 armas largas y 10 cortas, y con  un salario que no llega a 4 mil pesos quincenales. Algunos de sus compañeros levantados meses antes  de la evasión aún no aparecen, como el jefe de servicios de guardia, Tomás Garay Rojas, desaparecido  en enero de 2009. Fue una manera de presionarlos y “preparar el terreno”, asegura a este semanario un  empleado del penal.  El testimonio confirma lo publicado por Proceso el 24 de mayo de 2009: las autoridades estatales de  seguridad habían sido informadas por diversos medios de los preparativos que se hacían para sacar a los  zetas. Uno de estos informes fue entregado por personal de la Sedena al director del penal, Eduardo  Román. “Diez días antes de la fuga un capitán y un cabo de la undécima Zona Militar fueron a informar  que se planeaba una fuga. El director del penal pidió apoyo al gobierno pero lo ignoraron. Tampoco llegó  ayuda de México”, revela el empleado del penal. Uno de los funcionarios del gobierno de Amalia García  enterado de las señales previas de la fuga fue el secretario de Gobierno, Carlos Pinto Núñez. Éste había  auspiciado la llegada de un grupo de custodios federales a Cieneguillas en 2007.  Pero con ellos el ambiente se tensó. A los custodios zacatecanos se les advirtió que para conservar su  trabajo tenían que “aguantar, ver y callar” ante lo que ahí ocurriera. Los conflictos se recrudecieron en  2008 cuando, según información obtenida por este semanario, entró al penal el reo Alejandro García,  quien se dedicó a presionar al grupo vinculado con el cártel de Sinaloa, que comandaba Alfredo Bañuelos  Guzmán, primo lejano de El Chapo Guzmán. Bañuelos fue asesinado en junio de 2008 y con ello los zetas  asumieron el control en Cieneguillas. Por lo menos tres meses antes de escapar, los 53 zetas fueron  llevados a un área de celdas que controlaba su grupo y se les entregaron las llaves con el argumento de  que, dados los conflictos que ya se habían suscitado con la organización rival, pudieran garantizar su  seguridad”. Fin de la Cita.   MUERTE SIMULADA… O, NO ESTABA MUERTO, ANDABA DE PARRANDA En un comunicado del 9 de abril de 2009, sgue diciendo Proceso –hoy inconseguible en Zacatecas- la  SSP informó de un enfrentamiento en Fresnillo entre policías federales y un grupo vinculado con el cártel  del Golfo, con saldo de tres sicarios muertos. La SSP identificó a uno de ellos como Israel Nava Cortez, El  Ostión.“Cabe mencionar que a Israel Nava Cortez, alias El Ostión, se le ubica como exkaibil (...) y se  presume que fue guardaespaldas de Miguel Treviño Morales, El 40”, dice el comunicado de la SSP.  Lugarteniente de El 40 y de Heriberto Lazcano, El Lazca, a Nava Cortez también se le atribuía “ser  responsable del acopio, resguardo y mantenimiento del armamento y explosivos al servicio del grupo  delictivo conocido como Los Zetas y se tiene conocimiento que fungía como jefe de esta organización en  Oaxaca”, además de haber organizado y ejecutado los ataques a dos comandancias de policía en  Acapulco en febrero de 2007, en el que murieron siete personas.  Unos días después del comunicado de la SSP, el coordinador de las Fuerzas Federales de Apoyo de la  PF, Rodolfo Cruz López, confirmó la muerte de El Ostión pero aclaró que no era guatemalteco sino  mexicano y sugirió que podría tratarse de un desertor del Ejército. Testimonios recabados por Proceso   indican que El Ostión salió vivo del enfrentamiento en Fresnillo y habría simulado su muerte para  orquestar el rescate de Cieneguillas, para lo que contó con la colaboración del jefe de custodios, Ricardo  Lamas, quien hizo el cambio de personal en el área de acceso al penal. La labor de El Ostión también fue  sugerida por un recluso evadido y recapturado, Osvaldo García Delgado, según un video subido a  YouTube el 4 de junio de 2009. Desde el interior del penal el “rescate” fue coordinado por un interno al que  García Delgado sólo identificó como Comandante, quien había ingresado apenas un mes antes y asumió  el control de los reos zetas.  “Tres días antes de que nos sacaran el Comandante nos dijo: ‘Preparen las garritas mejores que tengan,  porque les vamos a hacer fiesta...’ El día de la fuga estábamos todos dormidos y empezó a tocarnos en la  puerta. Nos dijo: ‘Levántense porque ahí vienen los del pueblo; al que se quede aquí le van a dar piso’”,  refiere. Después de que los militares informaron al director y a los comandantes sobre el plan de fuga el  miedo creció entre los custodios. En el momento de la fuga “los compañeros se confiaron porque  pensaron que era un ingreso, porque desde la malla se vio que era gente uniformada; pasaron las puertas  metálicas, apartaron a los guardias, atravesaron el banco de armas y rompieron el candado”.  Tras la fuga la investigación fue asumida por la PGR. Amalia García se deslindó al explicar que  Cieneguillas no es un penal con infraestructura para reos federales. Sin embargo hizo varios compromisos  para reforzar la seguridad; entre ellos, un incremento de salario para el personal de custodia... que sigue  sin cumplir.Incluso, ante una protesta que un grupo de custodios efectuó para exigir el pago de horas  extras y vacaciones que les adeudaban, dos de los guardias que protestaron fueron despedidos.  A la fecha, 11 de los internos que escaparon de Cieneguillas han sido recapturados. Otros seis murieron  en enfrentamientos con cuerpos de seguridad y Ejército en San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes,  Hidalgo y Zacatecas. Los Zetas se quedaron con el control del penal, ahora bajo el liderazgo de un reo:  Mario Domínguez –homónimo de prestigiado periodista local zacatecano y de hábil corredor de Autos  internacional-.Este año otros dos custodios fueron levantados en presunta represalia porque “hacían  favores a los dos grupos” que se disputan el control de la cárcel desde hace años: Chapos y Zetas.  LA DISPUTA POR LA PLAZA Pero la evolución del narcotráfico y la delincuencia organizada no comenzó precisamente con el gobierno  analista. Desde sexenios anteriores , y especialmente desde el comandado por el actual senador Ricardo  Monreal Avila –ahora dedo chiquito del lopezobradorismo nacional-  cárteles, células y enviados le hacían  cantos de sirena al sonriente Ricardo.  Sin embargo, el endurecimiento de la política anti-narco emprendida por Felipe Calderón, obligó a  diversos cárteles y sus ramificaciones a correrse desde estados como Chihuahua, Sinaloa y Durango (El  Triángulo “Dorado), lo mismo que de Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco, Michoacán y Aguascalientes, al  otrora pacifico Zacatecas.  El rosario de mentiras emitido por personajes como Miguel Rivera Villa –Secretario local de Seguridad  Pública en Zacatecas- o Jesús Manuel Díaz Casas, actual secretario ejecutivo del Consejo Estatal de  Seguridad Pública (CESP) en el sentido de que Zacatecas es el “Cuarto estado más seguro del país”, han  causado no tan sólo el repudio, sino el total rechazo de la mayoría poblacional zacatecana que, por cierto,  le dijo basta a un PRD amalista más encantado con ferias, conciertos, festivales, glamour, frivolidades y  ligerezas, y que olvidó, por cierto, que los temas de  “Seguridad Pública” y “Seguridad Nacional” no son  asunto de policías enmascarados, disfrazados de guerrilleros –y pesimamente entrenados- sino de la  sociedad toda, en conjunción con su gobierno. Un gobierno reprobado por el pueblo el pasado 4 de julio.  ¿O no? 
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25 de agosto de 2010