REACOMODOS
Por: Aurora Pineda López
Investigadora emérita de la UNAM
Mail: pinedaaurora@yahoo.com.mx
10 de marzo de 2010.
En política no hay una escalada de
errores;
es uno solo, y todo lo demás es su consecuencia.
Hace
seis semanas la diputada federal Beatriz Paredes Rangel,
presidenta del CEN del PRI declaró que se descartaba
para participar en la sucesión presidencial
de 2012. Debo admitir que me conmovió dicho
anuncio, viniendo de la propia Beatriz, y me pareció
un acto de congruencia y ética política,
para no repetir el acto de adjudicación directa
que sobre la candidatura presidencial de 2006 hizo
el maratonista Roberto Madrazo Pintado. Es más,
en su discurso de toma de protesta como presidenta
del CEN del PRI, la diputada Paredes hizo el compromiso
de no aprovecharse del cargo para buscar la codiciada
candidatura.
La decepcionante verdad, hoy la conocemos: Paredes
Rangel es la principal promotora de la candidatura
presidencial de Enrique Peña Nieto. Al suscribir
el conocido convenio con el PAN, buscó blindar
la elección de gobernador del Estado de México
de 2011, para pavimentar el camino a Peña Nieto
hacia la sucesión de 2012, a cambio de subir
los impuestos de 2010-2012. El futuro de Beatriz quedó
empantanado, se acabaron sus aires de grandeza y la
pretendida visión de estadista que invariablemente
le colocan en el pecho los vivos representantes de
la vieja guardia de lo que queda de la CNC del PRI.
Al perder la credibilidad, objetividad y neutralidad
que se le atribuía, la Paredes ya no le sirve
a Peña Nieto, ni al PRI, ni al PAN, ni al Congreso,
ni al presidente Felipe Calderón; está
muerta políticamente hablando, subrayan los
analistas.
En prospectiva y ante el recuento de daños,
ahora se puede asegurar que la alianza PAN-DIA para
enfrentar al candidato del PRI en el estado de México
en 2011 será una realidad con negativas consecuencias
para el tricolor y que, las relaciones entre Paredes
y los diputados y senadores del PRI serán cada
vez más difíciles; subsistirá
la desconfianza, además de la guerra implícita
que se ha iniciado con el grupo del poderoso senador
tricolor Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien se declaró
ajeno al pacto Paredes-Peña Nieto.
En lo que se refiere a la candidatura presidencial
de 2012, se puede afirmar que en el partido tricolor
la guerra que ha comenzado, pudiera terminar con el
sueño de los priistas de regresar a los Pinos.
Con la autoinmolación de Beatriz, Peña
Nieto pierde a su principal operadora de campaña,
sufriendo además una baja considerable en las
preferencias electorales que le favorecían
(Peña Nieto optó por subir los impuestos
que ayudar a la gente, se afirma con insistencia),
estimada por los expertos en una tercio de los votos.
Ante la intempestiva y vertiginosa caída electoral
y el inminente fuego amigo que en gran escala se ha
iniciado entre los equipos de Beltrones vs Peña
Nieto-Paredes, los miembros de la cúpula del
PRI, incluidos los 19 gobernadores tricolores, buscan
otras opciones y prospectos que garanticen al PRI
el arribo a los Pinos.
En este contexto destaca el nombre y la figura del
gobernador veracruzano Fidel Herrera Beltrán
(que mucho sabe de gobernar entre adversidades y ha
recibido numerosas muestras de reconocimiento a su
trabajo de parte del gobierno norteamericano), a quien
le atribuyen virtudes de hombre de estado y una popularidad
que las encuestadoras de prestigio nacional (Consulta
Mitofsky), lo colocan en segundo lugar, después
de Peña Nieto. Veremos.
Aurora
Pineda López
Investigadora emérita de la UNAM
e-mail: pinedaaurora@yahoo.com.mx

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