Xerez,
Monografía e Historia
Por.-
Ricardo Santoyo Reveles
CIENEGA DE JEREZ
(CIENEGA DE DOLORES)
Tomando como
referencia el libro que publicó hace años
la doctora en historia Agueda Jiménez Pelayo
sobre las haciendas de campo en el sur del estado de
Zacatecas y tomando en cuenta como origen de esta hacienda,
un sitio de labor que perteneció a una gran propiedad
cuyos dueños según la historiadora adquirieron,
el capitán don Francisco Martín Gallardo
y su esposa doña Teresa de Rodas, unos sitios
de ganado mayor y de menor, más algunas caballerías
de tierra. También por los años de 1644
la viuda de don Francisco Martín Gallardo obtuvo
el título de composición o merced de tierra;
ampliando la superficie a 56 sitios de ganado mayor
y menor más 27 caballerías de tierra.
Todos estos
sitios distribuidos en las jurisdicciones de Juchipila,
Villanueva y Jerez. En lo que después fueron
las haciendas de campo de la Encarnación, Tenango,
San Juan de Dios de los Fustes (El Salto), Guacasco,
Santa Rosa de Malpaso, San José de Tayahua, Nuestra
señora de Guadalupe de la Quemada, La Estansuela,
San Miguel de Buenavista, El Tesorero y Ciénega
de Jerez.
A la muerte
de doña Teresa de Rodas, se repartieron las propiedades
a sus siete hijos, uno de ellos don Juan Martín
Gallardo en 1650 vendió a las madres Clarisas
de Querétaro, 24 sitios de ganado mayor. Cada
sitio correspondía a 1755 hectáreas.
Hasta aquí
la consulta del libro titulado "Hacienda y Comunidades
Indígenas en el Sur de Zacatecas".
Para el origen
de la hacienda de Ciénega tenemos como referencia
la propiedad mencionada que perteneció a las
religiosas del convento de Santa Clara de Querétaro.
Estas monjas
por los años de 1680-85, vendieron todas las
propiedades que tenían en estas jurisdicciones.
Así se puede ver que el Conde de Santa Rosa,
don Juan Bravo de Medrano compró a las Clarisas
lo que después fue la hacienda de Santa Rosa
de Malpaso. Así mismo se le remataron en subasta
pública unos sitios y caballerías que
tenia en la jurisdicción de Villa Gutiérrez
de la Aguila por el mismo convento de las reverendas
madres de Santa Clara y la Real Justicia de la ciudad
de Santiago de Querétaro en favor de don Juan
Francisco de la Barcena, vecino del puesto y santuario
de nuestra señora de Guadalupe, Zacatecas.
Con estos
sitios el señor Barcena fundó lo que se
conoció como la hacienda de campo de nuestra
señora de Guadalupe de la Quemada.
El mismo
convento de Querétaro vendió el 23 de
febrero de 1683 al Capitán don Pedro Carrillo
Dávila, varios sitios de ganado mayor ante el
notario Jeronimo Bravo de Aguilar, escribano Real de
aquella ciudad, con lo que formo y fundó la hacienda
del Tesorero, y que a su muerte pasó a su viuda
doña María de Arellano y por muerte de
ella a su sobrino el Capitán don Bartolomé
Félix de Arellano.
Otras propiedades
de las monjas se vendieron por estos años, algunos
sitios en los que se fundó la hacienda de San
Miguel de Buenavista, estas propiedades las compró
don Juan de Rebelis o Rebeles, antes del año
de 1682.
En un documento
que es encuentra en el archivo histórico del
estado, don Juan de Rebelis vecino de la jurisdicción
de la Villa de Xerez y labrador en ella, y dueño
de ganado mayores y menores, hipoteca tres mil cabezas
de ganado cabrío de todas edades, más
los frutos de las cosechas de la sementera de trigo
que en su hacienda tiene sembrada por cantidad de $2,003
pesos que se debían a Celso Luis de Alba Alvarado
al convento de Santa Clara. Siendo el administrador
General de dicho lugar don Isidro Pérez de Bitorsa
y el Fiador por parte de don Juan de Rebelis era don
Melchor Martínez dueño de la hacienda
de campo de San Juan de Trancoso.
Don Juan
de Rebelis y Brito estaba casado con doña Catalina
de Salas Maldonado Zapata, hija del Capitán don
Juan de Salas Zapata y doña Agueda Alvarez de
Navia, dueños que fueron de la antigua hacienda
de Santiago del Cuidado.
Tuvieron
sólo dos hijas doña Ana y doña
Inés de Rebelis. Esta última se casó
con un ultramarino lugarteniente general de Justicia
mayor y capitán protector de las fronteras de
San Luis Obispo de Colotlán. Don Pedro Alvarez
de Ron era originario de la feligresía de San
Estebán, consejo de Castropo en el principado
de Asturias, hijo de don Pedro Alvarez de Ron y doña
Catalina Alvarez Rico Villanil antes de casarse vivía
en el Real de Sombrerete.
Aparte de
la hacienda de Buenavista, dicho general era dueño
de los sitios del Sauz, Arroyo Seco y La Lechuguilla
en esta Jurisdicción, y en la de Monte Escobedo
la Ciénega de Romo; otros sitios más entre
ellos 2 sitios de ganado mayor y otro de ganado menor
y dos caballerías de tierra como propiedad del
mencionado convento de Santa Clara, que traspaso al
capitán don Francisco Prieto Gallardo antes del
año 1685. Con estos tres sitios y dos caballerías
formó y fundó la hacienda de Ciénega
de Xerez o Ciénega de San José.
CIENEGA DE
JEREZ
El sitio
de la Ciénega se le conoció a fines del
siglo XVII como San José, aun cuando no tenía
capilla, esta la obtuvo hasta el siglo XIX se pretendió
darle el nombre de la Ciénega de San José.
La otra Ciénega que era de los Ortizes se le
conoció como Ciénega de abajo y así
se le conoció durante bastante tiempo.
No fue una
hacienda formal, hubieron de pasar varios años
para que se construyera y edificara lo que hoy son las
trojes y caballerizas para que se pudiera considerar
como hacienda de campo. Fue a fines del siglo XVIII
cuando se le conoció como hacienda, su fundador
el capitán don Francisco Prieto Gallardo y familia.
El testamento
otorgado en Zacatecas en 1698, nos hace ver que don
Francisco Prieto era originario de la Villa de Aguascalientes,
hijo legitimo de don Francisco Prieto Gallardo y doña
Ana Martínez Lozano, pariente de la familia Rincón
Gallardo dueños de la hacienda de Ciénega
de Mata o de Rincón Gallardo hoy Rincón
de Romos, también familiar del capitán
don Nicolás Gallardo dueño de la hacienda
de Tayahua. Se casó en Aguascalientes con doña
Isabel de Anda Altamirano y Castilla originaria de Teocaltiche
el Grande y pertenecientes a las familias más
importantes de Aguascalientes, Pinos y la región.
La familia Anda figuraba entre los primeros hacendados
de Pinos una familia importante desde el siglo XVI.
Uno de los de Anda se caso con los Altamirano y Castilla,
descendientes de don Luis de Castilla por ende los Reyes
de Castilla cuya genealogía a sido publicada
por don Ignacio Dávila Garibi en su libro de
"La Sociedad Zacatecana en los albores del Régimen
Colonial". Esta famosa estirpe paso a Zacatecas
con los Altamirano y Castilla, y en Jerez por medio
de doña Isabel de Anda Altamirano y Castilla,
en la que dejo innumerables descendientes entre los
apellidos Prieto, De La Torre y Salinas.
De los hijos
de este matrimonio entre el capitán y doña
Isabel figura doña Ana Martínez Gallardo,
casada en 1695 con don José Bargas M., el Bachiller
don Manuel Prieto Gallardo Clérigo que fundó
una capellanía con quinientos pesos en el puesto
de la Gavia, gozo también de otra capellanía
por valor de dos mil pesos que fundo su padre en el
puesto de San Antonio en la Jurisdicción de Jerez.
Don José
Prieto Gallardo casado en 1691 con doña Jacinta
de Orozco, dueña que fue del sitio de la Ciénega.
Don Antonio Prieto Gallardo casado con doña Josepha
Gutiérrez de Alis, dueños que fueron del
sitio o puesto de Chuchuluca en donde vivieron. De los
hijos de este matrimonio destaca doña Isabel
Prieto Gallardo que se caso en 1724 con el capitán
don Nicolás de Medina Cobarruvias, dueño
y poseedor del mayorazgo de Medina Cobarruvias y de
la hacienda de campo de San Pedro del Río de
Medina en la Jurisdicción de Fresnillo, otra
hija fue doña Felipa de Castilla Altamirano casada
en 1687 con el capitán don Francisco Osorio Malgarejo,
viudo de doña Petronila Alvarez de Navia de este
matrimonio nació don Francisco de Osorio Malgarejo
y Castilla.
Don Francisco
Prieto Gallardo y Castilla murió soltero en 1712.
Don Francisco
Prieto Gallardo se avecindo en esta Villa por los años
de 1676, para 1685 se menciona que era dueño
del puesto de la Ciénega a media legua de esta
Villa de Jerez. en 1699 el teniente general de la alcaldía
mayor de esta Villa y su Jurisdicción fue don
Bartolomé Gómez de la Madrid. Antes en
1686 era Mayor de la Cofradía de Animas, fundada
en la Parroquia de Jerez.
HACIENDA
DE CIENEGA DE ARRIBA
Después
de la familia Prieto Gallardo no hay noticia de quienes
fueron sus dueños, hasta 1750 todavía
existía la familia mencionada. Esta hacienda
tiene sus inicios en las minas de Tlalpujahua y Taxco
donde un personaje Franco-Español de nombre don
José de la Borda, mismo que construyó
Santa Prisca en Taxco, Guerrero; obra que le costo cuatrocientos
mil pesos y que vino a Zacatecas en busca de fortuna
y la realizó en la mina de Quebradilla, compró
otras minas en el mineral de Vetagrande a la vez, la
que hoy lleva el nombre de la Sauceda de la Borda en
la Jurisdicción de Vetagrande.
La fortuna
de este acaudalado señor pasó a su único
hijo el padre y doctor don Manuel de la Borda quién
a través de varios apoderados administro sus
propiedades en Zacatecas. Como era Clérigo fue
engañado por sus apoderados quienes se apoderaron
de su fortuna. Entre sus sobrinos tenemos a don Marcelo
de Anza, don Bentura de Arteaga y Simón Fermín
de Apecechea.
Con los dineros
del señor Borda se compraron las haciendas de
campo de Malpaso, El Maguey, Ciénega, Santa Teresa
de Monte Escobedo, San José de Tayahua, Valparaíso
y Bernardes.
Don Marcelo
de Anza fue dueño de la hacienda de campo de
la Purísima Concepción del Valle de Valparaíso
y de la hacienda de Minas o beneficio de Bernardes.
Don Bentura
de Artiaga obtuvo las haciendas de Santa Teresa y Tayahua
que heredó a su sobrino don Bentura de Arteaga,
casado con doña Guadalupe Homalachea a su muerte
la esposa fue la dueña de las haciendas.
Don Fermín
de Apacechea fue dueño de la mina de Quebradilla
y de las haciendas de campo de San José del Maguey,
Ciénega de Jerez y Santa Rosa de Malpaso fue
dueño también de la hacienda de la Encarnación
que era de su suegro.
Don Simón
Fermín de Sanzberro y Apacechea era ultramarino,
natural de la Villa de Goezueta en los Reinos de Castilla.
Se casó en Zacatecas en 1805 con doña
María Guadalupe Rodríguez Gallena, hija
de don José Rodríguez Gallena y doña
María Cabal dueños que fueron de la hacienda
de Encarnación de Villanueva,
Para 1808
se menciona la Ciénega como de su propiedad.
En 1809 don
Fermín de Apezedea, era diputado general del
Real Tribunal de minería de la Nueva España,
y era dueño de las haciendas de campo de Santa
Rosa de Malpaso, Santa Gertrudis (Ciénega de
Jerez) y San José de el Maguey,
El nombre
de Santa Gertrudis se debe a que este sitio perteneció
a la hacienda de Ciénega y también a que
su nombre fue Ciénega de Santa Gertrudis y no
tenía capilla. había otra hacienda con
el nombre de la Labor de Santa Gertrudis, este nombre
no progresó y simplemente se le llamo La Ciénega.
La historia
sobre esta hacienda se desarrolla simultánea
a la de don José de la Borda y esta tiene su
inicio en las minas del Refugio y de la Luz pero ahora
en el estado de San Luis Potosí, la referencia
es a la Real de Catorce lugar en donde aparece una familia
proveniente de Oaxaca en los nombres de don Antonio
María de Gordoa, hijo de el ultramarino don Francisco
Ignacio Gordoa y de doña Lorenza Justa de Loaysa
originaria de Perú. El Licenciado contrajo sus
primeras nupcias en el Real de Catorce con doña
María del Carmen Bravo, hija de don Eduardo Bravo
y doña Josefa Patiño. En aquel lugar tuvieron
siete hijos llamados don Antonio Eugenio, don Luis Gonzaga,
don Francisco Javier, doña María, Francisca
Máxima. El Licenciado don Francisco Ignacio Gordoa
y el Licenciado don José María Gordoa
y Bravo. En ese lugar murió su primera esposa.
Fue en el
Real de la Purísima Concepción de los
Catorce donde compró por medio de su apoderado
el Licenciado don José Ildefonso Díaz
de León las haciendas de campo que eran propiedad
de don Fermín Antonio de Apezechea, las antes
mencionadas de Santa Rosa de Malpaso, San José
del Maguey, y Ciénega, estas tres haciendas junto
con la Labor de la Laguna en el mes de Marzo de 1815.
Según
un inventario y evaluó general publicado el 10
de febrero de 1815, para la entrega de las haciendas
de Malpaso y sus anexas propias que han sido del señor
don Fermín Antonio de Apecechea hace entrega
de ellas su apoderado general don José Rafael
de Crespo al Licenciado don Ildefonso Díaz de
León apoderado general del señor Licenciado
don Antonio María de Gordoa por venta que han
celebrado.
El resumen
del inventario es el siguiente: La hacienda de Malpaso
347,842 pesos y 2 Reales, Labor de la Laguna 11,427
pesos 4 Reales, Hacienda de Ciénega 142,679.4
3/4 Reales, Hacienda del Maguey 211,421.0 1/4 Reales,
Total del valor de estas fincas 713,370 pesos y 3 Reales.
En 1815 se
le llamaba hacienda de Nuestra Señora de los
Dolores de Ciénega misma que fabricó el
Licenciado Gordoa el 22 de Marzo de 1820. Siendo en
ese tiempo el señor Cura de Jerez el Bachiller
don José Antonio de Joya y Mena quién
fue el que dedicó esta capilla a Nuestra Señora
de los Dolores. Con el tiempo llego la imagen que se
venera en esta capilla y la imagen de San Antonio.
El señor
Gordoa contrajo segundas nupcias con doña Margarita
Ruiz de Esparza originaria del Real de Pánuco,
Zacatecas y avecindada en la ciudad de Guadalajara donde
nacieron algunos de sus hijos. de este matrimonio nacieron
5 herederos don José María Gordoa casado
con su prima doña María Gordoa, don Francisco
de Paula Gordoa, don Antonio Gordoa, don Juan Nepomuceno
Gordoa y doña María del Refugio Gordoa
y Ruiz de Esparza.
Aparte de
las haciendas antes mencionadas el Licenciado Antonio
Lugardo María de Gordoa y Loayza compró
la hacienda de la Ciéneguilla también
las que fueron propiedad de la familia González
Calderón en la Jurisdicción de Fresnillo,
estas eran Juan de Truxillo y Rancho Grande.
La familia
Gordoa fue una de las más importantes entre los
hacendados del estado de Zacatecas, un hermano del Licenciado
Antonio María se avecindo en el mineral de Pinos,
Zacatecas. Se llamaba don Juan Francisco de Gordoa y
Loaysa casado con doña Mariana Barrios y fueron
padres del ilustrísimo señor Obispo de
Guadalajara. Don José Miguel de Gordoa y Barrios
cuando Zacatecas pertenecía al obispado de Guadalajara
en 1831 y 32 este mismo matrimonio procrearon otros
dos Sacerdotes y eran los Bachilleres don Joaquín
y don Manuel de Gordoa y Barrios, su hermano don Juan
María Gordoa y Barrios fue dueño de la
hacienda de la Trinidad en Pinos, y estaba casado con
doña María Ledion y también tuvo
otro hijo Presbítero el Bachiller don José
del Refugio Gordoa.
De los hijos
del primer matrimonio de don Antonio Eugenio Gordoa
y Bravo quien era casado con doña Josefa Ortíz
de Rosas era dueño de las haciendas de Truxillo,
además le perteneció en parte la hacienda
de el Maguey, doña María Francisca Máxima
Gordoa y Bravo se caso con don Pedro de San Juan originario
de San Luis Potosí y tuvo de su primer matrimonio
cinco hijos, de su segundo matrimonio con el señor
Gordoa tuvo tres.
Don francisco
Ignacio Gordoa era dueño de la hacienda de la
Ciéneguilla y era dueño aquí en
Jerez de la casa que le vendió al Gobierno del
Estado en seis mil pesos para la casa de estudios que
fundó don Francisco García Salinas (Tata
Pachito) en el año de 1832, durando en este lugar
seis años y pasando como institución educativa
a Zacatecas con el nombre de Instituto Literario de
García, después Instituto de Ciencias
Autónoma de Zacatecas, hoy Universidad Autónoma
de Zacatecas. La mencionada casa en 1838 pasó
a otra familia. El Licenciado don José María
Gordoa y Bravo se casó con Guadalupe Peredo y
López quienes fueron dueños de la hacienda
del Maguey.
A la muerte
del Licenciado, la viuda doña Margarita Ruiz
de Esparza fue dueña de las haciendas de Santa
Rosa de Malpaso y de Ciénega de Jerez, al mismo
tiempo también de la de Rancho Grande. ella murió
el 2 de diciembre de 1863. Sus descendientes emparentaron
con las familias Gómez González, Viadero,
Breña y Pesquera. Durante el Porfiriato fue dueño
de la hacienda de Malpaso don Benjamín Gómez
Gordoa y de la hacienda de Nuestra Señora de
los Dolores la familia Viadero Gordoa y Breña
Gordoa. esto se puede apreciar en los epitafios que
se encuentran en las tumbas de la capilla.
No dejando
por alto un testamento de la hacienda de Ciénega
otorgado en Zacatecas el 18 de Junio de 1895 del señor
don Eufemio de los Ríos, dice ser mayor de edad,
agricultor y vecino de la hacienda de Ciénega,
hijo de Procopio de los Ríos y doña Damiana
Salas, finados.
Dice ser
católico apostólico y Romano, que es casado
legítimamente con doña Clara de los Ríos
y hubieron ser sus hijos legítimos doña
Soledad, doña Francisca y doña Josefa
de los Ríos, la primera casada con Salvador Berumen.
nombra por su albacea a doña Clara de los Ríos
su mujer y dice que sus hijas doña Francisca
y doña Josefa de los Ríos no han contraído
matrimonio. don Eufemio había sido adminstrador
de esta hacienda.
Bibliografía:
Archivo de Bernardo del Hoyo Calzada